Jueves 23 de Abril de 2026
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Pedro Ferrer Noguer dedicará parte del dinero obtenido por la venta de Freixenet a impulsar Ferrer Wines en Estados Unidos, México, Brasil e India. El empresario, que salió de forma definitiva de la compañía cavista tras el traspaso del 100% de la propiedad a Henkell, quiere dar más recorrido internacional al grupo de vinos tranquilos y espumosos que creó en 2019 junto con sus hermanas Mercè y Dolors y su primo José Luis Bonet Ferrer.
Ferrer explicó en una conversación con este diario en la masía familiar de La Freixeneda, en Sant Joan de Mediona (Barcelona), que la inversión prevista rondará los 30 millones de euros, aunque la cifra final dependerá de cómo se repartan los fondos. El objetivo es reforzar la presencia exterior de una empresa que vende entre el 80% y el 85% de su producción en España y que quiere elevar las ventas fuera del país desde el 10% actual hasta el 30% este año.
La estrategia pasa por ganar terreno en el mercado estadounidense, abrir camino en México y Brasil y, más adelante, entrar en algún país asiático como India. Ferran Ribalta, director general de Ferrer Wines, señaló que ya mantienen contactos con distribuidores para avanzar en esa dirección. La compañía trabaja con marcas como Can Sala, Hill, Vionta, Valdubón, Orube, Etcétera, Finca Ferrer y Conde de Caralt.
Ferrer Wines agrupa bodegas con orígenes y denominaciones distintas. Tiene albariños de la DO Rías Baixas, vinos de Ribera del Duero y Rueda, una bodega en La Rioja y una producción pequeña de cava en Can Sala y Cavas Hill. También cuenta con una finca en el Priorat y otra en Argentina. En espumosos, la intención es seguir dentro de la denominación de origen Cava y no entrar en Corpinnat.
El empresario recordó que Freixenet ya había separado en los años noventa y a comienzos de los 2000 su división de vinos tranquilos. Esa parte quedó fuera de la primera operación con Henkell, lo que permitió crear Ferrer Wines años después. “Me hacía mucha ilusión”, dijo sobre un proyecto al que se implicó desde el principio.
Sobre Freixenet, Ferrer afirmó que confía en que siga funcionando bien bajo control alemán. Defendió que se trata de una empresa con una marca muy conocida fuera de España y con productos de calidad. También aseguró que mantiene relación con Henkell y que conserva un despacho en las instalaciones de la compañía, el mismo que ocupó su padre en sus últimos años.
La empresa prevé una primera inversión de 700.000 euros para nueva maquinaria en Cavas Hill. Por ahora no contempla nuevas compras. Ribalta explicó que el plan estratégico busca crecer en marcas, margen y rentabilidad, mientras Ferrer insiste en que su propósito es convertir Ferrer Wines en un grupo sólido dentro del sector vitivinícola español.
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