Lunes 01 de Junio de 2026
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Las regiones vitivinícolas históricas de Marsala, en Sicilia; Samos, en Grecia; los Vinos Dulces Naturales del Sur de Francia, y Jerez han presentado este lunes en Jerez de la Frontera el proyecto internacional de candidatura ante la UNESCO para el reconocimiento de la práctica tradicional de la fortificación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La presentación se ha celebrado en el marco de Vinoble y ha reunido a representantes de estos cuatro territorios, que trabajan de forma conjunta en una iniciativa que aspira a situar esta práctica en el centro del debate cultural y patrimonial. La propuesta plantea el reconocimiento de la fortificación como una técnica enológica ancestral compartida por regiones que, pese a sus diferencias geográficas y culturales, han desarrollado un legado común ligado al vino.
Según la nota difundida por el Consejo Regulador de las denominaciones de origen Vinos de Jerez, Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, Vinagre de Jerez y Brandy de Jerez, la candidatura se apoya en conocimientos transmitidos de generación en generación, técnicas enológicas singulares, rituales sociales y celebraciones vinculadas al vino, además de una historia compartida de intercambios comerciales y marítimos.
El proyecto fue impulsado inicialmente por la región de Marsala en 2024 y desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en una alianza estable de cooperación cultural entre territorios que reivindican la fortificación como un elemento identitario y como un símbolo de apertura al mundo. Con la presentación en Jerez, las regiones participantes han reafirmado su voluntad de trabajar unidas para proteger, transmitir y difundir este patrimonio enológico y cultural.
La sesión celebrada en Jerez, durante Vinoble, ha sido la tercera reunión de coordinación institucional, después de los encuentros de Sicilia en 2025 y París en enero de 2026. La cita ha tenido además un valor especial porque ha sido el primer acto público en España en el que las cuatro regiones han presentado de forma conjunta el proyecto de candidatura ante la UNESCO.
Durante la jornada, las delegaciones compartieron los avances realizados ante sus respectivas administraciones nacionales y definieron la hoja de ruta para la inscripción de los Vinos Fortificados Históricos del Cinturón del Sol en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La presencia de las delegaciones en Jerez, coincidiendo con Vinoble, ha servido también para mostrar ante profesionales internacionales la dimensión cultural que rodea a esta candidatura. El programa institucional incluyó visitas a viñedos y bodegas del Marco de Jerez, encuentros con agentes del sector vitivinícola y una cata oficial en la que cada región presentó vinos emblemáticos.
Las organizaciones implicadas subrayan que la fortificación es una práctica que va más allá de la técnica enológica y que forma parte de la vida social, económica y cultural de estos territorios. La iniciativa busca que la UNESCO reconozca ese valor compartido y la continuidad de una tradición que ha marcado durante siglos la identidad de amplias zonas del Mediterráneo y del Atlántico Sur.
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