Miércoles 03 de Junio de 2026
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La bodega Raimat, en Lleida, se presenta como un referente en prácticas sostenibles dentro del sector vitivinícola español. La firma, de la D.O. Costers del Segre, se suma a la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, con una batería de iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia energética, ahorrar agua, reducir el impacto ambiental y favorecer la biodiversidad del entorno.
Raimat, certificada como B Corp y con viñas 100% ecológicas, lleva décadas vinculada a la sostenibilidad. La bodega fue una de las fundadoras de Sustainable Wineries for Climate Protection y se adhirió a este certificado desde su inicio, en 2015, una acreditación que ha renovado cada año durante la última década.
Entre las líneas de trabajo más consolidadas figura la colaboración con el IRTA, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias, adscrito al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya. Esa relación se mantiene desde hace 25 años y ha dado lugar a decenas de proyectos centrados en la gestión eficiente del agua. Según la información facilitada por la bodega, esas iniciativas han permitido un ahorro hídrico del 20% y han contribuido a mejorar de forma notable la calidad de la uva.
En los últimos meses, Raimat ha puesto en marcha nuevas actuaciones. La más reciente, presentada en abril, es OPTIFERMENT, un sistema que captura el CO₂ generado durante la fermentación del vino, retiene los compuestos aromáticos y los reincorpora al producto final. La bodega señala que esta tecnología mejora la calidad del vino y reduce el consumo energético y las emisiones de CO₂ en la elaboración. El proyecto se ha desarrollado entre 2022 y 2025 por el centro DBA de la Universitat de Lleida, agente TECNIO desde 2005, en colaboración con Raventós Codorníu y ACCIÓ.
Otra de las medidas puestas en marcha por la bodega leridana es una depuradora natural por gravedad instalada entre los viñedos y considerada la más grande de Europa de esta tipología. El sistema ocupa 40.000 m² y utiliza humedales con grava y juncos para depurar el agua mediante procesos naturales, sin productos químicos y con un consumo energético mínimo. Raimat explica que la instalación puede purificar 80.000 litros de agua residual al día y que, cuando esté a pleno rendimiento, dentro de aproximadamente medio año, permitirá reducir el consumo energético en unos 200.000 kWh al año y evitar la emisión de 65,6 toneladas de CO₂ anuales. La bodega añade que esa cifra equivale a lo que consumen 30.000 coches circulando durante un día.
Además de su eficiencia ambiental, este sistema contribuye a mejorar la biodiversidad del entorno. Las plantas empleadas en el proceso favorecen la creación de nuevos hábitats naturales, según la empresa.
En 2025, Raimat incorporó otras dos novedades en materia medioambiental. Por un lado, puso en funcionamiento una planta propia de compostaje para transformar los residuos orgánicos de la viña y la bodega en compuesto destinado a enriquecer los suelos de sus viñedos. Por otro, redujo un 20% el consumo de agua en la viña gracias a la combinación de riego de precisión y riego enterrado, una técnica que lleva el agua directamente a las raíces, a 40 cm de profundidad, y minimiza la evaporación.
La estrategia de sostenibilidad de la bodega también incluye la primera pared solar vertical en depósitos de vino, instalada en 2024. El sistema cuenta con 70 placas fotovoltaicas y 35 kW instalados, repartidos sobre ocho depósitos de acero inoxidable. Su disposición vertical permite captar energía solar para el autoconsumo y, al mismo tiempo, proteger los depósitos del sol y reducir la necesidad de refrigeración. Con esta iniciativa, Raimat afirma que el 50% de la energía que consume ya procede de fuentes renovables.
La bodega añade que el coste energético medio de cada botella se ha reducido a la mitad en los últimos ocho años. En el viñedo, además de cumplir la normativa de viticultura ecológica, aplica técnicas como el mulching, que consiste en extender materia vegetal u otro material triturado, como cáscaras de nueces o almendras, bajo las cepas para evitar la evaporación del agua del suelo y ayudar a la oxigenación. También utiliza cubiertas vegetales para regenerar el terreno, fijarlo, reducir la erosión y mejorar la infiltración del agua de lluvia.
Con estas actuaciones, Raimat refuerza su apuesta por la economía circular, la regeneración del suelo, la reducción de emisiones de CO₂ y el ahorro hídrico y energético en una bodega que lleva años vinculando su actividad a la investigación y a la gestión de recursos.
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