Miércoles 29 de Julio de 2026
Leído › 683 veces

La vendimia ya ha comenzado en el Marco de Jerez con una previsión de producción que apunta a una vuelta a niveles habituales tras la campaña excepcionalmente corta del año pasado. El Consejo Regulador de las denominaciones de origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez sitúa la cosecha de esta campaña en el entorno de los 55 millones de kilos de uva y sostiene que la viña presenta un estado sanitario por encima de la media de años anteriores.
El pleno del Consejo Regulador analizó este miércoles, 29 de julio, las perspectivas de la nueva campaña en una reunión celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Chiclana, coincidiendo con los 150 años del título de ciudad de esta localidad de la denominación de origen. En ese encuentro, los vocales constataron que los primeros lagares ya han empezado a molturar uva y que la recogida arrancó este lunes, 27 de julio, de nuevo antes de la llegada de agosto.
Según explica el Consejo Regulador, se trata de una de las vendimias más tempranas en el Marco de Jerez. El inicio adelantado responde al avance general del estado fenológico del viñedo respecto al año pasado y a las altas temperaturas registradas en las últimas semanas. Esa combinación ha hecho que algunas viñas situadas en pagos del interior hayan alcanzado ya niveles de maduración adecuados para comenzar la recolección.
No ocurre lo mismo en el conjunto de la denominación de origen. El propio Consejo precisa que buena parte de los viñedos todavía tendrá que esperar varios días e incluso algunas semanas para llegar al punto óptimo de maduración. La diversidad de pagos dentro del Marco hace que convivan parcelas más adelantadas con otras que evolucionan a un ritmo más lento.
La campaña agrícola 2025-26 se ha cerrado con una pluviometría entre normal y alta para los niveles habituales del Marco de Jerez. El Consejo Regulador señala que en casi todos los pagos de la denominación se han superado los 650 litros por metro cuadrado. También recuerda que la campaña anterior fue especialmente lluviosa, aunque con una distribución distinta de las precipitaciones.
En esta ocasión, las lluvias se concentraron en invierno, mientras que en la campaña 2024-25 la mayor parte del agua cayó en otoño y primavera. Esa diferencia, según el Consejo, hizo de 2025 uno de los años más lluviosos que se recuerdan en la zona. En muchos casos, además, la humedad del suelo dificultó el acceso al viñedo y retrasó labores como la poda de invierno y los tratamientos fitosanitarios de primavera.
La brotación arrancó entre mediados y finales de marzo en un ambiente muy húmedo. Tras la experiencia negativa del año anterior, los viticultores temían que la persistencia de las lluvias y el encharcamiento del terreno impidieran aplicar los tratamientos necesarios contra el mildiu. Finalmente, las precipitaciones cesaron y las calles del viñedo fueron ganando transitabilidad, lo que permitió la entrada de maquinaria y el desarrollo de los trabajos habituales en el campo.
El Consejo Regulador informa de que los racimos se han formado este año grandes y largos. De los tres cuajados registrados en la viña, el último fue el que presentó algo más de corrimiento, de modo que los racimos muestran un aspecto menos apretado de lo habitual. Esa circunstancia se considera favorable para reducir el riesgo de botrytis durante el verano.
El conteo de racimos ha sido muy parecido al del año anterior, pero esta vez no se han perdido los racimos afectados por enfermedades. El Consejo atribuye esa evolución a las medidas preventivas adoptadas por los viticultores y a unas condiciones de primavera más benignas. La incidencia tanto de mildiu como de oidio ha sido, según sus datos, escasísima.
También han tenido una incidencia menor de la habitual algunas plagas frecuentes en el Marco, como la lobesia botrana, la araña amarilla común, la altica y el mosquito verde. Con ese balance, el Consejo Regulador sostiene que la viña llega a esta campaña con un nivel sanitario muy alto.
Las condiciones meteorológicas de la primavera permitieron además un avance fenológico más rápido de lo normal. El Consejo cifra ese adelanto general en aproximadamente entre 10 y 15 días respecto al año anterior. Ese desfase explica que la vendimia haya vuelto a ponerse en marcha antes de agosto, aunque con ritmos distintos según la ubicación de cada viñedo.
La normativa de las denominaciones de origen fija una graduación mínima de 10,5º Baumé para la vendimia, si bien el Consejo recuerda que lo habitual es recoger la uva con niveles superiores de maduración. A partir de ese umbral, cada pago evoluciona en función de sus propias condiciones y marca el momento de entrada de las cuadrillas y de la actividad en los lagares.
Tras la corta cosecha del año pasado, el sector afronta así una campaña con mejores perspectivas de volumen. El Consejo Regulador espera producciones superiores a las de la vendimia anterior y sitúa la clave de esta campaña en dos factores: el buen estado sanitario del viñedo y una producción que, salvo cambios en las próximas semanas, volvería a parámetros más normales en el Marco de Jerez.
Leído › 683 veces